Tenía tiempo sin escribir, tal vez la mezcla de más redes inmediatas me separo de mis primeros encuentros con la internet. El blog es como esa libreta de notas que tienes en la mesa de la cama presta a escuchar lo que tienes que decir, pero que no todos tienen acceso a ella por lo confinada de la misma; debes en muchos casos urgar un poco para encontrarle, pero acá estoy de nuevo por un momento o muchos de ellos.
Hemos comenzado un nuevo ciclo de vida, un ciclo cantado y llamado a gritos pero que aterra una vez lo tienes frente a ti, es la realidad que te da un golpe en el rostro para recordarte que nada es sencillo y debes recordar que aprendiste a caminar siempre solo y nadie te sirvió de bastón o de apoyo para lograr lo que has logrado.
Mucho tiempo en la zona de confort, en esa burbuja de un aparente éxito que hace que veas las cosas turbias al inicio hasta que, como en la presbicia, logres ajustar la lentilla correcta y disfrutar de la vida a todo color.
El camino se hace con tus propias manos, eso lo sé desde siempre, y el camino está lleno de personas que ayudaran (pero echando un poco más de tierra y piedras en el espacio ya labrado...y eso no debe extrañarte o sorprenderte).
Veremos si mi teoria se cumple, esa que me ha dicho que es más útil el abrazo de un desconocido que la mano atenta de aquel conocido que no desea ver como te superaste.
Amanecerá y veremos, mientas seguiré derramando (tinta) letras en cada espacio que le permita a mi mente un poco de paz.